Los ratios financieros son divisiones sencillas entre dos cifras de los estados financieros. Su valor no está en la fórmula, sino en lo que revelan cuando se comparan en el tiempo o con referencias del sector.
Liquidez: ¿puedo pagar lo que debo a corto plazo?
El ratio de liquidez corriente se calcula dividiendo el activo corriente entre el pasivo corriente. Si el resultado es inferior a 1, la empresa no tiene suficiente para cubrir sus deudas inmediatas. Un valor entre 1,2 y 1,8 suele considerarse razonable en muchos sectores de servicios.
Endeudamiento: cuánto depende la empresa de deuda externa
El ratio de endeudamiento divide el total de deudas entre el patrimonio neto. Un valor por encima de 2 indica que la empresa está financiada principalmente por terceros, lo que aumenta el riesgo si los ingresos caen.
Rentabilidad sobre ventas
Se obtiene dividiendo el beneficio neto entre los ingresos totales y multiplicando por 100. Una empresa que factura 120.000 euros y tiene un beneficio neto de 9.000 euros tiene una rentabilidad sobre ventas del 7,5 %. Eso puede ser bueno o malo según el sector.
¿Con qué frecuencia revisar estos ratios?
Mensualmente para liquidez, y trimestralmente para los ratios de rentabilidad y endeudamiento. La frecuencia importa menos que la consistencia: siempre con los mismos datos y en el mismo momento del mes.
Conocer estos tres ratios ya permite mantener conversaciones informadas con bancos, inversores o asesores financieros sin depender exclusivamente de su interpretación.