Antes de lanzar un nuevo producto, subir precios o contratar a alguien, conviene saber cuántas unidades o cuántos euros de venta se necesitan para cubrir todos los costes. Ese número tiene nombre: punto de equilibrio o umbral de rentabilidad.
La lógica detrás del cálculo
Los costes de un negocio se dividen en dos tipos. Los costes fijos no cambian con el volumen de ventas: alquiler, seguros, salarios de plantilla fija. Los costes variables sí cambian: materias primas, comisiones, embalaje.
La fórmula básica del punto de equilibrio es:
Punto de equilibrio = Costes fijos totales / (Precio de venta unitario - Coste variable unitario)
El resultado indica cuántas unidades hay que vender para que los ingresos cubran exactamente todos los costes, sin ganar ni perder.
Un ejemplo con cifras concretas
Una tienda online vende fundas de móvil a 18 euros. El coste variable por unidad es de 6 euros. Los costes fijos mensuales suman 2.400 euros. El margen de contribución por unidad es 12 euros (18 menos 6). El punto de equilibrio es 200 unidades al mes (2.400 dividido entre 12).
Con ese dato, la propietaria sabe que vender 180 unidades implica pérdidas y vender 230 implica un beneficio de 360 euros. No es una proyección de éxito, es simplemente información para decidir si el modelo aguanta.
¿Qué pasa si cambio el precio de venta?
Subir el precio aumenta el margen de contribución y reduce el punto de equilibrio. Bajar el precio tiene el efecto contrario y obliga a vender más unidades para cubrir los mismos costes fijos.